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viernes, 30 de abril de 2010

EL BOLA. ANÁLISIS ACERCA DE LA PELÍCULA.


¡Hola! Aquí os dejo, por fin, mi trabajo sobre la película “El bola”, junto con una opinión acerca de la misma que os presento a continuación. Antes que nada decir que en estos días intentaré ir colgando las exposiciones que se han ido realizando en clase durante este cuatrimestre para tratar de ponerme al día con el blog. Sin más, espero que os sirva de ayuda este trabajo.

En mi opinión, “El Bola” se trata una historia conmovedora y capaz de reflejar cómo los malos tratos tiñen de negro la inocencia de esa ternura de niño, mientras la justicia no es capaz de hacer nada, y sólo puede refugiarse en la amistad con Alfonso, el compañero nuevo del colegio que le enseñará los verdaderos valores de la amistad, la familia y que, finalmente, le ayudará a enfrentarse al terrible problema que le atormenta y que vive en silencio. A ese padre cobarde que sólo sabe refugiarse en su superioridad física para imponer sus estúpidos criterios, que confunde el querer con el dominar y que, además, oculta su verdadero carácter en las paredes de su casa y descargas sus iras con los que sí le quieren.


¿Cuántas veces muchos de nosotros habremos dicho la típica frase “mi padre me va a matar” después de hacer una trastada? Creo que todos los que hemos podido disfrutar de ser niños, en alguna que otra ocasión, nos hemos llevado la reprimenda de nuestros padres por no hacerles caso, por romper algo al jugar donde no debíamos, por llegar tarde a casa, etc. Pero todo ha quedado ahí, en ese mal trago que sabes que vas a pasar cuando llegues a casa, una riña, quizás algún azotillo en el culo y nada más. Pero en el caso de Pablo es diferente. El vive con el continuo temor a que algún día, esa frase se haga cierta y su padre, en uno de sus arrebatos de locura, de impotencia ante la vida que lleva, le mate a palos. Y esa es su realidad, incomprensible si, pero cierta y, por desgracia, presente en muchos, demasiados hogares.

Para mí una muy buena película, donde se demuestra que para contar historias reales y buenas no hace falta disponer de grandes medios.

Aquí tenéis el enlace para poder acceder al trabajo realizado sobre el film. Un saludo!!:

http://docs.google.com/Doc?docid=0AY1ypkDAYpm7ZGZmdDloZjZfN2Noa3RuZ2Nu&hl=en

jueves, 12 de noviembre de 2009

INFORME: EL NIVEL EDUCATIVO DE LOS PADRES ES CLAVE PARA DETERMINAR EL EXITO ESCOLAR DE LOS HIJOS. REFLEXIÓN.


El 80% de los jóvenes, cuyo progenitor no tiene titulación universitaria, no estudia una carrera. Esta es una de las conclusiones del Informe de la Inclusión Social del 2009 realizado por Caixa Catalunya en colaboración con el Instituto de Infancia y Mundo Urbano.

Desde mi punto de vista, estoy de acuerdo con este estudio, ya que pienso que tanto un padre como una madre son el principal ejemplo a seguir para un hijo. Si los jóvenes ven que sus progenitores han estudiado y que, gracias a ello, han obtenido una buena calidad de vida, éstos intentarán seguir sus pasos. Es por ello por lo que el informe indica que los hijos de universitarios son menos propensos al fracaso escolar, puesto que sus padres pueden transmitirles sus ganas por aprender y por llegar a “ser alguien” en la vida.

Por otra parte, creo que es muy importante que los niños se escolaricen a edades tempranas para evitar el fracaso escolar. Como bien sabemos, los niños en sus primeros años de vida pueden llegar a adquirir un gran desarrollo de sus capacidades cognitivas, por lo que una buena estimulación por parte de instituciones como la escuela puede llegar a ser fundamental para dicho desarrollo.

Finalmente, y después de lo comentado con anterioridad, cabe decir que para intentar que los niños no sufran el fracaso escolar se necesita una mayor implicación por parte de los progenitores y de la comunidad en el proceso educativo, no se puede esperar que sean las instituciones las únicas responsables del porvenir educativo de los jóvenes, cosa que no todo el mundo comparte aún, ya que todavía hay personas que piensan que la escuela es la única que tiene que trabajar duramente (puesto que es su labor) para que un niño se sienta motivado para seguir estudiando, y esto, como hemos podido comprobar, no es cierto.

EL NIÑO DE LAS MIL COSQUILLAS


Aqui os dejo un cuento que, por casualidad, he encontrado en internet. Al leerlo me ha parecido interesante para incluirlo en blog. Haber si os gusta!!Un saludo!!

Pepito Chispiñas era un niño tan sensible, tan sensible, que tenía cosquillas en el pelo. Bastaba con tocarle un poco la cabeza, y se rompía de la risa. Y cuando le daba esa risa de cosquillas, no había quien le hiciera parar. Así que Pepito creció acostrumbrado a situaciones raras: cuando venían a casa las amigas de su abuela, siempre terminaba desternillado de risa, porque no faltaba una viejecita que le tocase el pelo diciendo "qué majo". Y los días de viento eran la monda, Pepito por el suelo de la risa en cuanto el viento movía su melena, que era bastante larga porque en la peluquería no costaba nada que se riera sin parar, pero lo de cortarle el pelo, no había quien pudiera.
Verle reir era, además de divertidísimo, tremendamente contagioso, y en cuanto Pepito empezaba con sus cosquillas, todos acababan riendo sin parar, y había que interrumpir cualquier cosa que estuvieran haciendo. Así que, según se iba haciendo más mayor, empezaron a no dejarle entrar en muchos sitios, porque había muchas cosas serias que no se podían estropear con un montón de risas. Pepito hizo de todo para controlar sus cosquillas: llevó mil sombreros distintos, utillizó lacas y gominas ultra fuertes, se rapó la cabeza e incluso hizo un curso de yoga para ver si podía aguantar las cosquillas relajándose al máximo, pero nada, era imposible. Y deseaba con todas sus fuerzas ser un chico normal, así que empezó a sentirse triste y desgraciado por ser diferente.
Hasta que un día en la calle conoció un payaso especial. Era muy viejecito, y ya casi no podía ni andar, pero cuando le vio triste y llorando, se acercó a Pepito para hacerle reír. No le tardó mucho en hacer que Pepito se riera, y empezaron a hablar. Pepito le contó su problema con las cosquillas, y le preguntó cómo era posible que un hombre tan anciano siguiera haciendo de payaso.
- No tengo quien me sustituya- dijo él, - y tengo un trabajo muy serio que hacer.
Carlitos le miró extrañado; "¿serio?, ¿un payaso?", pensaba tratando de entender. Y el payaso le dijo:
- Ven, voy a enseñartelo.
Entonces el payaso le llevó a recorrer la ciudad, parando en muchos hospitales, casas de acogida, albergues, colegios... Todos estaban llenos de niños enfermos o sin padres, con problemas muy serios, pero en cuanto veían aparecer al payaso, sus caras cambiaban por completo y se iluminaban con una sonrisa. Su ratito de risas junto al payaso lo cambiaba todo, pero aquel día fue aún más especial, porque en cada parada las cosquillas de Pepito terminaron apareciendo, y su risa contagiosa acabó con todos los niños por los suelos, muertos de risa.
Cuando acabaron su visita, el anciano payaso le dijo, guiñándole un ojo.
- ¿Ves ahora qué trabajo tan serio? Por eso no puedo retirarme, aunque sea tan viejito.
- Es verdad -respondió Pepito con una sonrisa, devolviéndole el guiño- no podría hacerlo cualquiera, habría que tener un don especial para la risa. Y eso es tan difícil de encontrar... -dijo Pepito, justo antes de que el viento despertara sus cosquillas y sus risas.
Y así, Pepito se convirtió en payaso, sustituyendo a aquel anciano tan excepcional, y cada día se alegraba de ser diferente, gracias a su don especial.

Y es que, tal y como nos indica el cuento, todo lo que nos hace diferentes nos hace a la vez ser especiales, y siempre hay formas de aprovechar esos dones. Todos y cada uno de nosotros debemos aceptarnos tal como somos.

CORTO SALTANDO. ANÁLISIS Y REFLEXIÓN.

El vídeo que comentaré a continuación se llama Saltando, corto cuya proyección tuvo lugar antes de la película “Los increíbles” en el año 2004.

Dicho corto trata sobre un cordero que vivía en un hermoso lugar, feliz y orgulloso de su blanca y preciosa lana, y muy popular entre su vecindario, los cuales acompañaban al protagonista danzando y danzando alrededor de todo el valle. Todo era símbolo de alegría, hasta que un buen día se lo llevaron para esquilarlo y todo cambia.

Cuando el cordero vuelve de nuevo al valle todos los demás animales se ríen de él y éste comienza a sentirse desplazado, triste, inseguro e indiferente.

Sin embargo, un conejílope singular saltando se acerca y se da cuenta de que el cordero no se encuentra bien. El protagonista le cuenta todo lo que le había pasado. Le dice que antes era feliz pero que cuando se llevaron su lana todo el mundo se burlaba de él, porque su piel era ridícula y rosa. El conejílope se percata del sentimiento de inferioridad que este hecho había creado en el cordero y le hace ver que no es el color de su piel lo más importante, que él sigue siendo el mismo y que debería sentirse orgulloso por estar sano y por vivir en el lugar que vivía.


Desde mi punto de vista, el corto muestra una clara situación de desadaptación social. Tal y como hemos podido observar, el cordero es quién sufre el problema, ya que atraviesa por una situación de marginación con respecto al entorno que está a su alrededor, al tiempo que ni siquiera el mismo se acepta, sintiéndose avergonzado por su aspecto y pasando la mayor parte del tiempo escondido en un rincón para que los demás no se burlen de él. Es el individuo desfavorecido que necesita de ayuda para poder integrarse de nuevo en la sociedad.

En cuanto al conejílope, podemos decir que representa la figura del Educador Social, enseñando al individuo nuevos hábitos que traten de mejorar la situación ante la que se encuentra y que, por tanto, lo ayuden en su reintegración.

En mi opinión, este vídeo refleja claramente la situación de la sociedad ante la que nos encontramos, una sociedad que actúa como una masa y que la mayoría de las veces no acepta a las personas diferentes y en la que todos y cada uno de nosotros debemos seguir unos patrones si queremos sentirnos adaptados dentro de la misma. Por tanto, no es tanto el problema o la diferencia que pueda tener la persona, sino la visión u opinión que la sociedad tiene de ella.